La app como complemento de las clases de idiomas: cómo combinar una cosa con otra
Edulingua4u ·
Tu hijo tiene español o inglés en el colegio, o va a clases en una academia. Una o dos veces por semana pasa con el idioma tres cuartos de hora o una hora, y luego no vuelve a él hasta la clase siguiente. Es una imagen muy habitual, y una de las principales razones por las que avanza más despacio de lo que querrían sus padres. Una app bien elegida puede llenar ese hueco, siempre que la tratemos como un complemento y no como un sustituto.
¿Por qué una clase a la semana es poco?
Porque la memoria necesita repasos. Gran parte de lo que el niño aprende el lunes se le habrá olvidado el lunes siguiente si entretanto no vuelve a ello ni una sola vez. Entonces el profesor tiene que empezar repasando, y queda menos tiempo para lo nuevo.
Los repasos cortos entre clases le dan la vuelta a esto: el niño llega a clase con lo que ya ha fijado y puede seguir avanzando.
¿Qué hace bien una app?
Hay unas cuantas cosas que una app hace muy bien:
- repasos en el momento justo: vuelve a las palabras que le cuestan al niño antes de que le dé tiempo a olvidarlas;
- acostumbrar el oído: audios con voces nativas que puede escuchar tantas veces como quiera;
- respuesta inmediata: el niño sabe al instante si ha acertado;
- flexibilidad: unos minutos después del colegio, el fin de semana o de viaje;
- autonomía: practica a su ritmo, sin el apuro de responder delante de toda la clase.
¿Cómo combinar la app con las clases?
Unas cuantas reglas que funcionan:
- Poco y con regularidad. Mejor varias sesiones cortas a la semana que una larga el domingo por la noche.
- Entre clases. Lo que más rinde es repasar uno o dos días después de la clase y justo antes de la siguiente.
- No lo sobrecargues. Si ya tiene muchos deberes, la app debería ser un cambio agradable y no una obligación más.
- Habla con el profesor. Vale la pena contarle que tu hijo practica en casa: puede sugerirte en qué centrarse.
- Pregúntale qué ha aprendido. Que en la cena te diga cómo se dice perro o gato en el idioma que estudia fija más que un ejercicio extra.
Colegio, academia y app: ¿quién hace qué?
Lo que mejor funciona es un reparto de papeles en el que cada uno hace lo que mejor sabe hacer:
- la clase en el colegio o en la academia: lo nuevo, las explicaciones del profesor, la conversación y el trabajo en grupo;
- la app: repasos cortos entre clases, acostumbrar el oído a la pronunciación y afianzar las palabras;
- la casa: el interés de los padres, una hora fija para estudiar y ocasiones de usar la lengua de verdad: una canción, unos dibujos animados, unas frases en la mesa.
Una buena app no viene a ocupar el sitio del profesor, sino a llenar los días que hay entre una clase y la siguiente. Hablar con otras personas, con sus errores y sus risas, sigue siendo la mejor manera de soltarse, y eso pasa en clase y en la vida diaria.
Cuando estas tres piezas se complementan, el niño está en contacto con el idioma no una vez a la semana, sino casi a diario, y esa continuidad es lo que más diferencia marca.
¿Cómo saber si funciona?
No hace falta esperar a las notas. Tras unas semanas de repasos regulares suelen verse las primeras señales:
- usa palabras nuevas por su cuenta, sin que se lo recuerden;
- en clase entiende antes las instrucciones y levanta la mano con más ganas;
- el profesor nota que recuerda lo visto en las clases anteriores;
- le da menos apuro decir algo en el idioma nuevo.
Si no ves estas señales, conviene hablar con tu hijo y con el profesor: quizá las sesiones son demasiado largas, demasiado espaciadas o no encajan con lo que se hace en clase.
¿Qué mirar al elegir una app para un niño?
- Orden en vez de juegos sueltos. Una buena app lleva paso a paso: de las palabras a las frases, de escuchar a hablar.
- Voces nativas. El niño debería oír cómo suena de verdad el idioma.
- Instrucciones en la lengua del niño. Un alumno pequeño que todavía está aprendiendo a leer tiene que entender qué debe hacer.
- Sin publicidad. Los anuncios distraen e invitan a hacer clic.
- Los mínimos datos del niño. Mira qué te pide la app. La cuenta de un niño no necesita correo electrónico ni número de teléfono.
- Sesiones cortas con un final claro. Una app no debería animar a «una ronda más» sin fin.
¿Y el tiempo de pantalla?
Es una pregunta importante. Unos minutos de estudio con un propósito no tienen nada que ver con deslizar vídeos sin rumbo. Ayuda que la sesión tenga un principio y un final claros, y que al principio te sientes a su lado y practiquéis juntos. Con el tiempo se las arreglará solo, y tú sabrás qué hace y cuánto tiempo le lleva.
¿Cómo lo hacemos en La Pandilla · Inicio?
La Pandilla · Inicio es un curso de español para niños de 7 a 9 años que empiezan desde cero. Los lleva paso a paso, módulo a módulo y unidad a unidad, con sesiones cortas de cuatro etapas: descubrir, practicar, usar y un reto final. Si tu hijo ya estudia español en el colegio o en extraescolares y sabe lo básico, escríbenos y te orientamos sobre por dónde empezar.
¿Y si tu hijo no va a clases de español? También puede empezar en casa, desde cero y aunque nadie en la familia hable español: el curso está pensado para eso.
Cada palabra y cada frase tiene su audio, con voces nativas; las instrucciones se pueden oír en la lengua del niño, y lo que cuesta vuelve a salir hasta que se queda. No hay publicidad, y la cuenta del niño la creas tú desde la tuya: bastan un nombre de usuario y una contraseña, sin correo ni teléfono. Una sola suscripción cubre a toda la familia, y puedes probar la unidad 1 gratis: entera, sin tarjeta y sin límite de tiempo.
Preguntas frecuentes
¿La app sustituye a la academia?
No es esa su función: la clase da profesor y conversación, y la app, la práctica de cada día entre una clase y otra. Si tu hijo no va a clases, el curso también le sirve para empezar en casa, desde cero.
¿Cuándo es mejor practicar con la app?
Poco y varias veces por semana, a ser posible a una hora fija. Rinde especialmente un repaso uno o dos días después de la clase.
¿Cuánto tiempo de pantalla es razonable?
Para estudiar basta con una sesión corta. Lo importante es que tenga un final claro y que sepas qué está haciendo tu hijo.